Janucá: Un milagro para celebrar en el hogar


Janucá: Un milagro para celebrar en el hogar. 
Rabino Manny Viñas
9-12-2019

¡A todos mis Talmidim!

Estamos celebrando la milagrosa, alegre e histórica fiesta de Janucá. Por ello quiero que tengan presente, algunos aspectos concernientes a esta celebración. La “Januquía”, es el nombre correcto de la lámpara usada para prender las luces de Janucá; también conocida como ‘Jag Urim’, la fiesta de la luces. Muchos erróneamente la llaman una “Menorá” de Janucá, porque se parece a la Lámpara Sagrada, que se usaba únicamente en el Tabernáculo y luego en los Templos de Jerusalén. Prender una Menorá de siete brazos es prohibido afuera del sagrado templo. Prender la Januquiá que tiene 9 brazos se prende en cada casa, no en el Mall, ni tampoco se hacen desfiles en auto con la Januquia en el techo del auto.

Esta festividad conmemora la re-dedicación del Templo de Jerusalén, a fin de la milagrosa victoria de los Asmoneos (Jashmonaim), llamados Macabeos, contra los Griegos Sirios, en el año 139 antes de la era común. De acuerdo a la tradición judía, ellos limpiaron el Templo de todos los rasgos de la idolatría griega, que había sido impuesta y deseaban prender la Menorá, -la lámpara de siete brazos- como la Biblia lo manda en Éxodo 27:20-21. El problema fue que no había aceite puro, ya que todos fueron dedicados a los dioses de Grecia y solamente encontraron suficiente aceite puro para un solo día. Sin embargo, la leyenda de Janucá, es que después de los milagros de la victoria militar, hubo otro milagro más y la Menorá alumbró por ocho días, con el aceite de un solo día. Esto les dio suficiente tiempo a los Sacerdotes para preparar más aceite y así proveer una luz constante en el Templo, como la Biblia lo mandó.

Los Sabios decretaron, que en celebración por la re-dedicación del Templo y los milagros de la victoria Hasmonea-Macabea sobre los griegos; se celebre una fiesta cada año, comenzando en el día 25 de Kislev, en el aniversario del milagro del aceite, prendiendo luces cada día, por los ocho días del portento. Para prender estas luces en las casas, algunos crearon la “Januquia”, que es una lámpara similar a la Menorá del Templo, pero tiene nueve brazos en lugar de siete.

Diferentes comunidades crearon costumbres de celebración para esta fiesta, pero lo que no varía, es la tradición de prender las luces de Janucá. Los sefardíes debemos de mantener nuestras usanzas, que están firmemente descritas en los códigos de Ley y en los comentarios de nuestros Sabios. No deberíamos de intercambiar una tradición confiable y segura, por prácticas de sectas controversiales.

Recuerden que la Januquia más importante, no es la que se encuentra en la capital de su país, delante de la sede de su gobierno o en el “mall”, al lado de las tiendas. La Januquia más valiosa, es la pequeña y humilde Menorá de cada casa judía, que celebra con su familia el milagro de la victoria Macabea, en una guerra “imposible” de ganar y el prodigio del aceite en la dedicación del Templo, símbolo que Dios está siempre con nosotros.

Este año Janucá, se celebra desde el domingo 22 de diciembre, hasta el lunes 30 del mismo mes. 

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