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Divrei Emmanuel Parashat Bo

Síntesis Parashat Bo: Dios le dice a Moíses que el mes de Nisán será el primer mes del calendario. Se ordena a los hijos de Israel que tomen un cabrito en el decimo día del mes y que lo guarden hasta el día 14. Para entonces, todos deben matar al cabrito como sacrificio de Pesaj, poner la sangre en la puerta de la casa y comer la carne. La sangre será una señal para que Dios pase de largo sus casas cuando mate a los primogénitos de Egipto. El pueblo judío deberá recordar este día como el Éxodo de Egipto y no comerán más jametz en los días de Pesaj. Dios manda la plaga final, matando a los primogénitos y paró deja ir a los judíos.

"Dios nos guiará a través de este desierto"

"No sabemos lo que necesitaremos para servir a Hashem hasta que lleguemos allí." (Éxodo 10:26)

Este versículo es parte del diálogo entre Moisés y el faraón durante las negociaciones para la libertad del pueblo judío. Moisés le pidió a faraón que le permita al pueblo salir por poco tiempo al desierto para orar allí. Faraón estaba al punto de aceptar este pedido pero le demandó a Moisés que dejen las mujeres, los niños y el ganado detrás en Egipto para asegurar su retorno. Moisés le explica que tenían que salir todos los miembros de la familia y también los ganados y todas sus pertenencias. Moisés, honestamente, le explicó al faraón que él no sabía lo que les sería necesario para participar en este culto a Hashem hasta que lleguen al desierto. Faraón no podía entender esta idea y sospechaba que verdaderamente era un plan de escape. Si Moisés era el profeta de esa religión, desde el punto de vista de faraón, debería de saber lo que tenía en mente hacer allí en el desierto. Faraón era el sumo sacerdote de la religión egipcia y por eso  estaba en control de los cultos. Él era el dios de Egipto. Como faraón inventaba su religión de acuerdo a sus necesidades, él esperaba que Moisés lo hiciera así también.

Pero Moisés no le mentía, Dios, verdaderamente, no le había revelado el plan completo. Moisés estaba dispuesto a salir al desierto sin saber el terminar del plan divino. Para faraón esto no tenía sentido. Nadie inteligente saldría al desierto sin saber lo que haría allí. Si el Faraón se llevara a su nación al desierto supiera exactamente lo que necesitaba porque él hubiera desarrollado el plan antes de salir. Faraón no se embarcaría en un viaje no planificado, ilógico que no tenía sentido para él. Todas sus actividades religiosas tenían algún beneficio para él. Y solamente cuando él entendía ese resultado, estaba dispuesto a participar en el rito. Si no lo entendía simplemente no participaba.
Pero Moisés, por otra parte, siendo el verdadero profeta de Dios, realmente no sabía qué esperar,  estaba dispuesto a ciegas dejarse seguir por la voluntad de Dios mediante la realización de un ritual cuyo resultado final no tenía conocimiento.

Es evidente que el plan de Moisés era irse al desierto, al igual que Dios le había dicho; sabía que al hacerlo sería exponerse a peligros desconocidos, pero tenía la confianza en Dios. No sabía adónde este camino lo llevaría, pero estaba dispuesto a poner su fe plenamente en Dios para llevarlo en la dirección que quería que fuera. 
Moisés quería que los Judíos lleven todas sus pertenencias, porque sabía que la llamada de Dios que le exigía a la nación judía que se consagren al servicio divino era tan completo que requeriría todo lo que teníamos (bekol meodeja).

Este diálogo entre Moisés y el Faraón expresa una lucha interna que tiene lugar dentro de cada uno de nosotros. Cuando nos embarcamos en la profundización de nuestras relaciones con la Torá, no es la unidad para expresar el judaísmo sólo mediante la razón lo que es lógico y para realizar los rituales que nos sentimos cómodos nos llevará a un destino final adonde estaremos cómodos. Pero la vocación religiosa pura y superior es una en que una persona no es consciente de lo que el resultado final será por su esfuerzo espiritual, pero está dispuesto a confiar en Dios, basta con que ellos están dispuestos a participar en ella - sin saber a dónde va a terminar. Esta es la diferencia entre la conciencia religiosa de Faraón y de Moisés. El viaje de Moisés a través del desierto fue doloroso, difícil y largo. Faraón se mantuvo (al principio) en el regazo de lujo y confort y más tarde quedó en la derrota. Pero el viaje de Moisés terminó en el éxito de haber llevado a su pueblo a la tierra prometida después de haber pasado por tantas dificultades.
El camino espiritual puede ser largo y lleno de dificultades, abnegación y dedicación, pero vale la pena en el final, porque está lleno de bendiciones. El camino del egoísmo y el statu quo es cómodo al principio, pero al final conduce a la derrota propia y la vacuidad.
                         
Por el Rabino Rigoberto Emmanuel Viñas


“God will lead us through this wilderness”

“We do not know with what we are to serve Hashem with  until we come there.”
(Exodus 10:26)

    This verse is part of the dialogue between Moses and Pharaoh as the negotiated the release of the Jewish people from slavery to fulfill their divine mission of service to God in the desert. At this point Pharaoh has agreed to allow the nation to go but does not understand why Moses insists on traveling with all of their possessions including the cattle. Pharaoh’s point is that if the intention of leaving was solely religious in nature – Moses as the prophet of the Jewish religion should know what he will need to bring with him and bring only those objects with the people into the desert. He wanted the possessions to stay in Egypt as a sign of intent to return or enticement for the people to return to Egypt after the worship service in the desert.
    Moses counters that he did not yet know what they would need because God had not yet told him. This is unintelligible to Pharaoh. Pharaoh was the highest “prophet” or religious authority in Egypt. He was god. His word was law. His religion was whatever he wanted it to be. If Pharaoh were leading his nation into the desert he would know exactly what they needed because he would invent what they needed before they left. Pharaoh would never embark on an illogical unplanned trip that didn’t make sense to him. He would only engage in religious activity that he fully comprehended and whose results he understood. Moses on the other hand - being the true prophet of God really doesn’t know what to expect. He is willing to blindly allow himself to follow the will of God by performing a ritual whose end result he was unaware of.
    He tells Pharaoh that it is not an attempt at escape it truly is based upon his desire to serve God blindly. Pharaoh can’t accept this as true on two counts; the first being that he was in total control of his made up religion and he expected Moses to do the same and the other that he could never imagine that a leader would venture into unknown territory with a multitude of people without knowing what to expect for them or even himself.
    Clearly Moses’ plan was to go off into the wilderness just as God had told him to. He knew that by doing so he would be exposing himself to unknown perils but he also trusted in God. He did not know where this journey would lead him but he was willing to place his full faith in God to lead him in the direction that he wanted him to go. Moses wanted the Jews to bring all of their possessions because he knew that the call of God demanding that the Jewish nation be consecrated to his service was so full- that it would require everything that we owned (bechol meodecha).
    This dialogue between Moses and Pharaoh expresses an inner struggle that goes on within each one of us. When we embark on deepening our connections to the Torah, there is the drive to express Judaism only through what we reason is logical and to perform the rituals that we are comfortable will leads us to a final “destination” that we are comfortable with. But the higher religious calling is one where a person is unaware of what the end result will be with their spiritual striving but is willing to trust in God enough that they are willing to engage in it – not knowing where it will end. This is the difference between Pharaohs religious awareness and Moses’. Moses’ trip through the wilderness was painful, arduous and long. Pharaoh remained (at first) in the lap of luxury and comfort and later in defeat. But Moses ‘trip” ended in the promised land.
    The spiritual road may be a long one and filled with hard work, selflessness and dedication but it’s worth it in the end because it is filled with blessings. The road of egoism and status quo is a comfortable one at first but in the end it leads to self-defeat and emptiness.


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