Divrei Emmanuel Parashá Terumá

Síntesis Parashá Terumá: 

Dios le ordena a Moisés que construya un Mishkán (Santuario) y le da todas las instrucciones detalladas. En el el patio exterior del Mishkán hay un Altar para los sacrificios. Únicamente  los kohanim, descendientes de Aarón,  tienen acceso a la habitación exterior. A la habitación interna, el Santo Sanctorum, solo puede entrar el Kohen Gadol y únicamente una vez a al año, en Yom Kipur. Aquí está el arca de que contiene los Diez Mandamientos inscritos en dos tablas de piedra, que Dios le dio a la nación judía en el Monte Sinaí.


"Y crearan para mí un santuario y moraré entre ellos "
(Éxodo 25:8)

En la parashá de esta semana Moisés es instruido por Dios a crear el tabernáculo que serviría como santuario de viaje, un lugar de oración y ofrendas a Dios. El Midrash nos dice que cuando Dios dijo estas palabras: "Voy a vivir entre ellos," Moisés se estremeció y le preguntó: "¿Cómo puede un mortal crear una casa para Dios, pues su presencia es ilimitada? Incluso los cielos no te pueden contener".

El Midrash nos dice que Dios le respondió que no le estaba pidiendo al humano que cree un hogar basado en la capacidad divina si no, Él les pedía que construyeran esa casa basado en la capacidad humana que Él entendía es limitada. El Midrash utiliza el término "lefi kahem", según su propia capacidad y no la de otra persona.
A primera vista encontré esta respuesta un poco extraña. Me parece que la pregunta de Moisés era más amplia que la respuesta del Midrash. Parece una pregunta: ¿Cómo pueden los seres humanos con sus limitaciones crear una casa lo suficientemente grande para Dios que no tiene ninguna limitación? O más aún, ¿Cómo podemos crear algo tan espectacular para servir como la casa de Dios en la tierra? El Midrash a continuación, ofrece la respuesta que Dios entiende nuestras limitaciones, pero quiere que hagamos lo mejor que podamos dentro de nuestras limitaciones para servirle.
Pero si nos fijamos en la pregunta de Moisés un poco más profundamente, nos damos cuenta tal vez que su pregunta es otra. Moisés no está preguntando cómo hacer una casa para Dios, es si es apropiado crear una casa o una estructura física que representa a un Dios sin límites. El concepto de la Torá es que Dios no tiene forma física, que su presencia se siente y se encuentra en todos los lugares. ¿Por qué construir una sinagoga en absoluto? ¿Por qué crear una estructura que parece limitar o contener la presencia de Dios en un lugar o en un momento determinado? ¿Qué podría eso cumplir? La presencia de Dios llena todo el mundo – ¿cómo podría una casa física servir a educar a la humanidad y presentarles al Dios sin límite cuando esa institución es limitada? Ahora, la respuesta se hace mucho más clara y más profunda también.
Dios no está pidiendo que los seres humanos creen un lugar que se convierte en el único lugar donde se siente la presencia de Dios. Él nos anima a tomar nuestros talentos y usarlos para crear un lugar donde podamos "recargar nuestras baterías espirituales" en la presencia de Dios para que podamos sentir su presencia por todas partes. "Voy a habitar entre ellos" significa que se sientan conmigo a dondequiera que vayan. Cada parte de su vida mundana se llenará con mi presencia. ¿Por qué? Porque se han llevado sus talentos individuales, invertidos en crear y mantener el templo (Tabernáculo) y se siente la presencia de Dios allí y luego por haber creado y entrado al tabernáculo son capaz de sentir esa misma presencia dondequiera que vayan. Esta fue una invitación para crear un centro de poder espiritual para los seres humanos para que puedan ser recargadas allí con la presencia de Dios.
La intención o misión de las sinagogas de hoy debería de ser crear una experiencia similar. Cuanto más la congregación invierte tiempo, energía emocional, y los recursos financieros los más que sienten la presencia de Dios en el mismo. Cuanto más la sinagoga se convierte en su sinagoga, más se siente la presencia de Dios en sus paredes. Cuanto más se comprometan con este y aprecien y la apoyen financieramente lo más que se siente la presencia de Dios cuando está "en el mundo." Cuanto más se siente la presencia de Dios en su interior lo más que uno siente la presencia cuando uno sale de esa sinagoga al mundo y a la vida diaria.
Por eso Dios quería crear un tabernáculo. Era un lugar para nosotros para hacer una inversión en nuestra relación con Dios, cuya rentabilidad no era para Dios, sino para el inversor. Dios no necesitaba la casa éramos nosotros que necesitábamos la casa para allí tomar inspiración y desde allí expandir nuestra habilidad de sentir la presencia divina en la vida común.
Esto es cierto de todos los preceptos. No se nos ordena hacer como un favor a Dios. Más bien Dios nos está diciendo qué hacer para nuestro propio bien porque está buscando formas que nos bendigan con una buena vida llena de la presencia de Dios. Que seamos bendecidos de ver y sentir esto todos los días de nuestra vida. Que nuestro shul o esnoga sea un lugar para recargar nuestras baterías espirituales con la energía positiva para que podamos reactivar nuestra vida con propósito y significado profundo.
Al renovar nuestro compromiso con la sinagoga y hacerla aún más bella cada día y darle gran significado a nuestras experiencias con ella nos inspire cada día aún más a sentir la presencia divina en todos nuestros caminos y en cada lugar que nos encontramos. AMEN

Por el Rabino Rigoberto Emmanuel Viñas

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