Los perros nos acompañaron, en el Éxodo de Egipto. EN HONOR A JAVIER Y SUS ANTEPASADOS.


Pero de entre los Israelitas, desde el hombre hasta la bestia, habrá tanta paz que ni un perro ladrará […]” (Éxodo 11:7) 


El Talmud nos enseña que durante la noche del Éxodo, cuando la décima plaga azotó a los primogénitos de Egipto, mientras los Israelitas comían la carne del Karban Pesaj, la ofrenda de la Pascua; ocurrió un milagro adicional y fue que los perros del pueblo de Israel estaban en paz y ni uno de ellos ladró, aunque normalmente el Talmud dice que los perros aúllan, cuando hay muerte. Esto sucedió para demostrar la diferencia, entre el castigo para los egipcios y la paz para los judíos, como es explicado en el verso citado anteriormente: “[…] Para que sepan que Dios hizo diferencia entre los egipcios y los israelitas”. (Éxodo 11:7) Los caninos en la noche de la salida de Egipto, fueron una parte clave para evidenciar la Mano Fuerte de Dios, contra nuestros opresores y la suavidad de Su Misericordia, para con nosotros. 


El Midrash en Tehilim (22:1) nos avisa que CADA familia Judía que partió de Egipto durante el éxodo estaba acompañada de un perro! Los Sabios explican que al igual que el perro protegía a Cain, estos perros nos protegían a nosotros de los Egipcios que nos perseguían.


Por esta razón, los perros reciben dos grandes recompensas: La primera, es que pueden comerse los huesos del Karban Pesaj,  para participar con nosotros en esa ofrenda tan significativa y la segunda, es que su excremento se puede usar para curar las pieles, que se utilizan para escribir objetos sagrados como los Sifrei Torá. (Yalkut Ex 187). Estas dos recompensas, son para expresarles nuestra gratitud a los perros, por su lealtad a Israel y a nuestro Dios, ya que cuando Él se burló de los dioses de Egipto, hasta los animales estaban de nuestra parte y nunca debemos olvidar esto. 


Darle premios a los animales y específicamente a los perros, es una parte fuerte de nuestra tradición. En el libro de Éxodo 22:31, la Torá nos enseña que cualquier carne de un animal, que fue atacado y matado del rebaño, no la debe comer ningún  Israelita, pero se puede dar a los perros. El comentarista Jizkuni, Rabino Hezekias ben Manoaj (Francia siglo XIII) comenta que este acto, es para enseñarnos a ser agradecidos con los caninos. Él explica que normalmente ellos se usaban, para defender al rebaño; pero en este caso, la protección del perro no funcionó y uno de los animales fue atacado por un depredador. De acuerdo a esto, en lugar de castigar al pobre perro por fallar en esta ocasión, lo que debemos hacer es recordar todas las veces, que sí pudo protegerlo y darle de la carne que esta vez, desgraciadamente no pudo salvaguardar. 


La recompensa de permitirles a los perros masticar y comer, de los huesos del Karban Pesaj, no es una idea liviana. Especialmente si consideramos la prohibición en relación a esta ofrenda, de romper los huesos del Karban Pesaj, consignada en la Torá específicamente en Éxodo 12:46. El Talmud en Pesajim 84b explica, que esto incluye cualquier hueso pequeño, que esté conectado a una mínima cantidad de carne, aunque ésta sea del tamaño de una aceituna. La Mekjilta nos explica, que esta Ley era específica a la ofrenda de la Pascua.  También vemos que estaba prohibido dejar la carne del Karban Pesaj para el próximo día, como está estipulado en Éxodo 16:19. Pero como la Torá nos enseña, a no dejar carne para el siguiente día, pensaríamos que es mejor comerse hasta el tuétano de la ofrenda; sin embargo, la misma Torá  lo veta, al prohibir romper los huesos de esa carne. Sin embargo, al darle de comer de los huesos a los perros, podemos estar seguros que ellos los van a abrir, considerando que eso es lo que habitualmente hacen y ya no le quedó carne al cuerpo, cuando les dieron los huesos a los caninos. Hay un gran número de comentaristas, que explican la prohibición de romper los huesos, de la ofrenda de la Pascua.  


Maimónides en Moré Nevujim 3:46 explica, que esto demuestra el apuro de salir, ya que no teníamos ni tiempo, para abrir los huesos buscando el tuétano. El Sefer HaJinuj Mitzsva #16, cita este Mandamiento y explica que éste nos está demandando, comer la carne con dignidad. El Talmud nos enseña, que hay una parte al comer de esta ofrenda de la Pascua, que representa la dignidad de no ser esclavos o pobres. La práctica correcta era comer de otra ofrenda primero, el sacrifico de Jaguiga de la fiesta, saciarse con éste y al final comer del Karban Pesaj, para demostrar decoro y cumplimiento al comer de esa carne y de esta forma cumplir con el Mandamiento Divino y no solo por satisfacer el hambre. 


El Zohar nos explica un poco más sobre esto. Nos enseña que al dejar intacto el esqueleto de esa carne, la costumbre era colocar esos huesos afuera de la casa, para que los perros se los comieran. Esto era para burlarse aún más de los egipcios, porque ellos adoraban a los carneros, como el dios Knum. Al darles los huesos de "Knum" a los perros de Israel, la burla era aún más fuerte, sobre todo al hacerlo afuera para que todos lo vieran. El Zohar continúa explicando, que los egipcios querían enterrar esos huesos, pero en lugar de esto, los caninos se los comieron. El Talmud en Meguila 25b explica, que es correcto burlarse de los falsos dioses y rebajarlos, para que el público no los respete. Esto queda claro, cuando Dios le dice a Moisés: “Y me burlaré de sus dioses”. 


El Midrash Rabá (22:12) nos enseña, que después del pecado de Caín, Dios le dio un perro para acompañarlo y protegerlo. Al llegar a la casa de su padre con su mascota, Adam le preguntó: ¿Cómo adquiriste ese animal tan bello? Caín le respondió que Dios se lo había obsequiado. Su padre se asombró, porque sabía que Caín había asesinado a su hermano y le preguntó cómo pudo ocurrir algo así, después de lo que había cometido. Su hijo le explicó, que había hecho teshuvá y por esa razón, Dios le había dado ese premio. Al escuchar esto, Adam se golpeó y respondió: Si yo hubiera hecho teshuvá, en lugar de culpar a mi esposa, Dios también me hubiera dado una criatura tan bella para acompañarme. 


El Jofetz Jaim (Rabino Israel Meir Kagan, Polonia 1838 - 1933) reconocido por sus obras en relación al pecado de Lashon Hará y por su obra maestra el código de ley "Mishná Berurá, ofrece una hermosa explicación de por qué se eligió un perro para acompañar a Caín. En el reino animal, los perros personifican la lealtad. Son "el mejor amigo del hombre", mostrando gratitud y obediencia al amo que los trata bien. El Midrash relata que Abel era más fuerte que Caín e inicialmente tenía a su hermano inmovilizado debajo de él. Pero Caín suplicó misericordia, diciendo: “Somos los únicos dos en el mundo. ¿Qué le dirás a nuestro padre si me matas? Abel se llenó de compasión y soltó su agarre. Sin embargo, en lugar de sentir gratitud hacia Abel, Caín se levantó y lo mató (ver Génesis 4: 8). Por lo tanto, Dios le asignó a Caín un perro, símbolo de gratitud y lealtad, como un recordatorio constante para que mejore en esos temas! 


Mis perros siempre han participado, en las celebraciones de la familia. Cuando hacemos Kidush se sientan y esperan a que les dé un poco de jalá. Tuvimos la dicha de criamos con un perro, que lloraba cada vez que hacíamos havdala. ¡Quién sabe los secretos y percepciones que ellos sienten! No tenemos forma de saber todo lo de su mundo; pero lo que sí sabemos, es que ellos son una parte clave de nuestras vidas, desde el comienzo del tiempo. 


Considerando todo esto, deberíamos aprender que las mascotas de Israel, fueron parte importante de los eventos milagrosos del Éxodo de Egipto. Ellos junto a nosotros, no únicamente fueron redimidos, sino que comieron de la carne de la Pascua. ¡Son parte de nuestra familia! Su lealtad y amor no debe ser olvidado y es un valor de la Torá, recordar el bien que los animales hacen por nosotros. Nuestro agradecimiento a nuestras mascotas, debe ser expresado como lo hemos visto claramente, por los Mitsvot que incluyen a los animales. 


El perro se llama en hebreo "celev." De acuerdo al Maharal de Praga (Moreinu Harav Loevi, Praga Bohemia 1512 - 1609) esto significa que son "Ke lev" como nuestro propio corazón.


En la oración del Perek Shira con sus 85 secciones que muchos cabalistas citan para expresar la importancia de la naturaleza expresa que los animales al vivir y expresar sus cantos alaban a Dios su creador. Al final de esa lista de animales el Perek Shira cita como la culminación de todos los animales al perro cuyo canto es "Vamos! Iremos a postrarnos y inclinarnos y arrodillarnos delante de Dios nuestro creador" (Salmos 95:6). Esto porque el perro es fiel, obediente y agradecido a su amo por las bondades que se les comparten. Pues nosotros también deberíamos de ser así con nuestro amo que comparte de su bondad con nosotros.


Y por eso les mando un saludo en agradecimiento a los perros nuestros fieles amigos. Moadim Lesimja a ellos también.

R. Viñas 

 


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